Libro de Miguel Mazzeo, nuevo lanzamiento de la editorial argentina El Colectivo
El autor y militante argentino Miguel Mazzeo, uno de los protagonistas de la Escuela Nacional de Formación del Frente Popular Darío Santillán, ha escrito un nuevo libro sobre José Carlos Mariátegui, que la Editorial El Colectivo pone a disposición del público argentino y latinoamericano, a través de su página web.
Esta nueva obra de Mazzeo, editada bajo licencia libre, tiene como objetivo incentivar la lectura de la obra de Mariátegui, “particularmente en ámbitos de militancia política y social del campo popular”.En el prólogo, Eduardo Rodríguez destaca que Mariátegui debe ser descubierto por las nuevas generaciones, “sobre todo por aquellas que se proponen reinventar el socialismo” en el continente, siendo que uno de su primeros aportes fue precisamente “la posibilidad de poner el socialismo más allá y más acá de Marx”.
Según el Mariátegui de Mazzeo, señala Rodríguez, los quechuas conocieron el socialismo antes que Marx. De ahí nace la relevancia del libro, que como afirma el autor en su presentación, aspira a construir “un diálogo con las tradiciones, las temporalidades, los saberes, en fin, las cosmovisiones de los movimientos “societarios” condensadores de sociedades en movimiento, portadores de proyectos civilizatorios”.
Hemos querido promover este nuevo aporte al pensamiento popular latinoamericano, dada la actualidad vibrante del gran intelectual y militante histórico peruano en el momento histórico continental. Un nuevo escalón en el camino de regreso a Mariátegui, que sin duda el Negro Villafaña habría saludado con emoción, dada su tenacidad en colocar el pensamiento del peruano en el centro de sus preocupaciones y aportes al proceso popular venezolano.
Vaya el agradecimiento de los movimientos populares y radicales venezolanos a la intensa actividad intelectual y militante de Mazzeo, así como a las iniciativas de las organizaciones populares argentinas, que con su compromiso aportan incontables granos de arena a la construcción de alternativas para los pueblos del continente.
Invitación al descubrimiento
José Carlos Mariátegui y el socialismo de Nuestra América
Enero 2009
Editorial El Colectivo
www.editorialelcolectivo.orgeditorialelcolectivo@gmail.com
1ª ed. Buenos Aires: El Colectivo, 2008.
"No se transforma artificialmente a una sociedad".
José Carlos Mariátegui
Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana
…una revolución continúa la tradición de un pueblo, en el sentido de que es una energía creadora de cosas e ideas que incorpora definitivamente en esa tradición enriqueciéndola y acrecentándola. Pero la revolución trae siempre un orden nuevo, que habría sido imposible ayer. La revolución se hace con materiales históricos; pero, como diseño y como función, corresponde a necesidades y propósitos nuevos...
José Carlos Mariátegui
Temas de Nuestra América
Prólogo. Eduardo Rodríguez
Mariátegui: más acá y más allá de Marx
"…meter toda mi sangre en mis ideas”.
José Carlos Mariátegui citando a Nietzsche en los Siete ensayos…
Hay lecturas que se imponen por la prepotencia ideológica de los entornos o la pereza intelectual de los microclimas militantes. Otras lecturas se organizan alrededor de la novedad de turno, por puro esnobismo, sobre todo en el mundo académico. Pero ése no será el caso de José Carlos Mariátegui y tampoco de Miguel Mazzeo, que insiste con Mariátegui, que nos vuelve a convidar su lectura, más allá y más acá de los lugares comunes donde fuimos entrenados.
Mariátegui sigue siendo una lectura pendiente, un autor que merece ser descubierto por las nuevas generaciones, sobre todo por aquellas que se proponen reinventar el socialismo haciéndose cargo de las distintas trayectorias que vienen boyando por andariveles separados. Porque ése será uno de los primeros aportes de Mariátegui: la posibilidad de poner el socialismo más allá y más acá de Marx. Más allá de Marx: es decir, volviendo sobre las lecturas heterodoxas que completaron sus baches, escritas muchas veces a contrapelo, desde la vereda de enfrente. Más acá de Marx: recuperando las trayectorias previas que anticiparon algunos de los legados que después definieron al marxismo en general. Legados que continúan reclamando el compromiso de las generaciones contemporáneas para que completen las tareas que quedaron inconclusas. Mariátegui vuelve generoso al marxismo que se fue encerrando sobre sus propios prejuicios, fraccionando en sectas que se fueron confundiendo, a medida que perdían su capacidad de intervención, con los grupos de lectura. Digo que lo vuelve generoso, al llamarle la atención –y religarlo también– sobre otras tradiciones teóricas y experiencias sociales que se venían ensayando por senderos diferentes.
Mariátegui oxigena al marxismo al vincularlo a otras trayectorias que son otros sujetos, pero también otras palabras, otras cosmovisiones, nuevas apuestas, otras oportunidades para volver sobre la tarea pendiente: la revolución. Porque la revolución no es una pregunta abstracta, sino una cuestión que hay que atajarla no perdiendo de vista las experiencias de lucha que gravitan todavía en el imaginario de los pueblos originarios. Si los ranqueles –según Mansilla– conocieron la democracia antes que Rousseau, los quechuas –según el Mariátegui de Mazzeo– conocieron el socialismo antes que Marx. En efecto, “elementos prácticos del socialismo” se averiguan en el ayllu y todas las costumbres y creencias que se modelaron en torno a la apropiación colectiva de la naturaleza de la que formaban parte. Ese comunismo preincaico e incaico no pertenece al pasado, se respira en el ambiente, en los hábitos del campesinado. Actualizar las tareas del marxismo no es aportar conciencia desde afuera sino recalar en ese socialismo práctico y relacional, ese pasado-presente que anticipa las tareas que Marx y tantos otros imaginaron para los proletarios.
Pero Mariátegui se cuidará de romantizar al indio. No se trata de restaurar un tiempo perdido, de encontrar en el pasado un programa para la acción, sino de liberar aquellas instituciones “de base” y con potencialidades emancipadoras de las distintas formas de opresión. En eso consiste la promesa del socialismo contemporáneo: abrevar en las formas de la autoemancipación de las corrientes subterráneas, en la resistencia paciente y anónima de los pueblos que componen Nuestra América.
No se trata de volver a Mariátegui para encontrar las recetas infalibles y, mucho menos, para munirse de nuevos rudimentos que justifiquen una supuesta línea correcta para la coyuntura que atravesamos. Mazzeo propone volver a Mariátegui para enfrentarnos con las preguntas con las que tuvo que medirse el propio Mariátegui.
No se trata de volver sobre las respuestas sino sobre las discusiones que se apostaron en torno a esas preguntas. Retomar las preguntas que formuló Mariátegui significa hacer hincapié en las sospechas que redoblaron las tareas del marxismo, que volvieron más compleja y contradictoria la empresa del socialismo en Perú.
Louis Althusser dijo que el marxismo es una teoría finita, que si somos consecuentes con el materialismo, sabemos que la historia se va corriendo de lugar y nosotros junto con ella. Que las categorías que se modelaron para arrojar luz sobre determinadas circunstancias no servirán para comprender la novedad que caracteriza a otro momento. Acaso por eso mismo, nadie escribe para la posteridad; se escribe con el deseo de intervenir en la época que nos toca. De allí que no cabe reclamar a Marx o Lenin o tantos otros, la respuesta a todas las preguntas, la receta para todas las circunstancias con las que tendrán que medirse las futuras generaciones. Mariátegui fue uno de los primeros en afirmarlo y así lo militó con su “defensa del marxismo” que realizó en un clima de reprobación dogmática. Intervenir en “la escena contemporánea” implica avivar la imaginación política, construir herramientas políticas originales que no sólo tengan en cuenta aquellas experiencias prefigurativas sino que puedan articular las duraciones contradictorias.
No se piensa en el vacío sino con los pies en la tierra. La lectura que ensaya Mazzeo de Mariátegui no pretende ser la interpretación correcta y transparente de las cosas. Tampoco se postula como guardián de una escritura intachable. Mazzeo vuelve sobre Mariátegui para medirlo a su vez con las tareas que nos tocan a nosotros. Regresa a Mariátegui a partir de las nuevas preguntas que son también las nuevas experiencias que insisten sobre las tareas inconclusas.
Éste es el Mariátegui de Miguel Mazzeo, el Mariátegui que nos invita a descubrir. Un Mariátegui que se propuso descubrir el socialismo haciendo hincapié en las experiencias de lucha previa, en los elementos del socialismo práctico que se fueron desarrollando en torno a la vida colectiva con la naturaleza. Un Mariátegui que relee a Marx haciéndose cargo de Nuestra América, que completa y corrige a Marx con los aportes del socialismo práctico. Para Mazzeo, Mariátegui tiene vuelo propio. No fue alguien que se limitó a adecuar a Marx a la novedad de turno o ajustarlo a las particularidades del caso concreto. Los diálogos que proponía entre las duraciones contradictorias, entre las experiencias que se organizaron en función de tareas distintas, no fueron cordiales, estaban cargados de tensiones. La misma tensión que averiguamos cuando se escribe con el cuerpo, con la sangre que corre por el cuerpo.
Presentación. Miguel Mazzeo
El objetivo principal de este trabajo es incentivar la lectura de la obra de José Carlos Mariátegui, particularmente en ámbitos de militancia política y social del campo popular. Asimismo, queremos contribuir a la difusión de la producción sobre su vida y su pensamiento que hemos tenido la posibilidad de consultar y que es sólo una módica parte de lo mucho que sobre él se ha escrito hasta hoy. Por lo tanto hemos optado por la copiosidad y por cierta rigurosidad a la hora de las referencias bibliográficas vinculadas a la obra del amauta y de los autores consultados. Vale aclarar que no se trata de una concesión a los modos tediosos del campo académico y al “comentarismo”; tampoco un ejercicio de erudición vana. Nos resulta imposible pasar por alto el hecho de que estamos abordando una figura que supo definirse como extrauniversitaria, incluso antiuniversitaria, exenta de todo pedantismo doctrinal y toda preocupación de ortodoxia.
Consideramos que, en líneas generales, este trabajo presenta la estructura de un boceto con aspiraciones de ensayo; el género (¿o el protogénero?) que nos parece más adecuado para responder a las necesidades políticas y existenciales imperiosas.
El boceto con ansias de ensayo tal vez sea el género independiente por antonomasia, sustancial y libre, crítico y partícipe y, muchas veces, emboscado y clandestino. Se jacta de su parcialidad y sabe desplegar, con impulso de río, ideas inequívocas pero siempre harto discutibles. Sirve para poner a prueba la resistencia de las amalgamas elaboradas con registros heterogéneos, favorece el intercalado de asociaciones y especulaciones, de intermezzos e impromptus, y patrocina todos los mestizajes. También auspicia la antropofagia, cuando los elementos contenidos se fagocitan unos a los otros. Además ofrece cuadros amplios, planos abiertos, susceptibles de ser completados. Por otra parte, los objetos que pretendemos representar son inagotables. Este género –un género expansivo por excelencia– nos parece la estrategia simbólica y la forma expresiva más adecuada para una escritura militante, no sólo porque delata itinerarios y búsquedas personales y colectivas, no sólo porque actúa sobre la realidad y promueve la acción, sino porque, con un énfasis casi gótico, rechaza las formas conclusas e intenta despertar la ilusión del camino.
Proponemos una forma poco severa y poco consumada de lo esquemático, una secuencia abierta y no una forma geométrica cerrada. Ofrecemos textos que no siguen ningún canon fijo, textos "antiáulicos", con vocación espontánea, que reivindican su incompatibilidad con el conocimiento regulado e institucionalizado.
Aspiramos a una escritura orgánica y con función dinámica, que se corresponda con este tiempo transicional y que aporte a una "crítica desde abajo". Los libros que Mariátegui concibió como tales fueron pocos, La escena contemporánea (1925) y los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928). Después de su muerte, en abril de 1930, se publicaron los trabajos que había llegado a organizar en vida: Defensa del marxismo (1934), El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy (1950) y La novela y la vida (1955). El resto son compilaciones de sus trabajos hechas por familiares y amigos, que por lo general toman el título de las secciones de las publicaciones en las que aparecieron. Sin dejar de destacar la importancia de esta iniciativa, hay que decir que la organización de sus escritos por temas tal vez no sea la mejor para un recorrido histórico y unitario.
Para contribuir al conocimiento cabal de la obra de Mariátegui, citamos el artículo, la conferencia, el documento o la carta y aclaramos el título, la fecha y el nombre de la publicación donde vieron la luz (por lo general revistas y periódicos: Mundial, Variedades, El Tiempo, Amauta, etc.). Luego remitimos al título de la obra en la que el trabajo fue compilado. Para agilizar la lectura, presentamos al inicio del libro una tabla de referencias. Los datos de edición de las obras del amauta citadas se encuentran al final, en la primera parte de la bibliografía general.
Como este trabajo ha sido concebido para militantes y en el marco de tareas militantes (el desarrollo de la Escuela Nacional de Formación del Frente Popular Darío Santillán –FPDS– durante el año 2008) proponemos, con criterio “pedagógico” y para dar cuenta de una discursividad temporal, una cronología inicial con los principales sucesos relacionados, directa e indirectamente, con la vida y la obra de Mariátegui. Quienes conozcan los datos básicos de su itinerario, pueden soslayarla, a pesar de que el recorte propuesto en la misma diste de ser neutral y no pueda desvincularse del resto del trabajo.
Hemos puesto especial cuidado de no caer en la arrogancia típica de los manuales y las literaturas edificantes similares. Este libro no es un “para leer a Mariátegui”, (al modo althusseriano) ni aspira a esa categoría. Lejos de todo recetismo, queremos contribuir a que cada lector y cada lectora descubran y construyan su propio Mariátegui. Para eso le mostramos el nuestro, y le recomendamos encarecidamente su lectura directa.
En una dimensión más íntima, aspiramos a construir un diálogo con las tradiciones, las temporalidades, los saberes, en fin, las cosmovisiones de los movimientos “societarios” condensadores de sociedades en movimiento, portadores de proyectos civilizatorios. Le asignamos a ese diálogo carácter estratégico. Sin dudas a nosotros, desde nuestra condición urbana o suburbana, relativamente blanca y occidental, nos cabe el mayor esfuerzo por escuchar y aprender de todo aquello que usualmente desestimamos en sus capacidades emancipatorias, reproduciendo suposiciones arrogantes, parámetros eurocéntricos e ilusiones estadísticas y tecnocráticas a la hora de analizar una cultura. Así, en lugar de percibir el respeto y el cuidado de la naturaleza por parte de los pueblos originarios y la existencia de una comunidad cósmica, se ve “animismo”. En lugar de concebir a las comunidades como espacios que hacen factible la libertad de los sujetos unidos, se las considera un límite para la libertad individual. Ejemplos de este tipo hay a montones. Las suposiciones, los parámetros y las ilusiones mencionadas, suelen ser reproducidas aun cuando se asumen las herencias y las tradiciones dizque “nacionales”. En parte por esto, también aspiramos a pensar lo nacional desde nuevas coordenadas, a nombrar a la nación de otros modos, pero siempre desde abajo.
Quienes queremos favorecer procesos de construcción de lazos sociales alternativos a los del capital o por lo menos no compatibles con este sistema (lazos comunitarios o comunistas, fundamento de un proceso revolucionario) en donde no existen, ya sea porque nunca existieron o porque se han abandonado, debemos asimilar las experiencias de los y las que supieron construirlos y resguardarlos. Tal vez, porque nos sobra barrio y nos falta “mundo”, porque no actuamos seducidos por una condición “exótica”, no estamos en tan malas condiciones para intentar ese diálogo. Puede que la barrera se nos convierta en acicate. No será la primera vez que la profundización de una modesta particularidad contribuya a la comunicación, a la acción de compartir y de transformar.
Nadie podrá atribuirnos debilidad ante las modas y los circuitos domesticados; tampoco motivos egoístas. Es evidente que reivindicamos para los intelectuales una función en desuso, sin afanes compensatorios, refractaria a las demostraciones de servilismo, típicas de la profesión, mucho más en estos tiempos. Lejos de to da vocación taumatúrgica y “externa”, sin considerarnos la “expresión” del punto de vista de un sector, asumimos un puesto en la acción colectiva –como recomendaba el propio Mariátegui– y persistimos en la tarea de proveer de sentido (aunque más no sea uno modesto y primario) a una comunidad política concreta y nuestra.
Debo agradecer a Esteban Rodríguez, con quien hace muchos años compartimos el interés por el amauta y las inquisiciones políticas que su figura inspira. A la distancia, Sara Beatriz Guardia (Perú), Dannybal Reyes Umbría, Inti Clark Boscán (Venezuela) y Mina Lorena Navarro y Óscar Pineda (México), me alentaron de modos extraños y ocultos y me revelaron autores y datos.
Finalmente, mi reconocimiento a José Luis Bournasell, Graciela Daleo, Sergio Nicanoff, Sebastián Rodríguez y Fernando Stratta, que leyeron los originales y me señalaron algunas inconsistencias que intento resolver, no siempre con éxito. Por eso me asumo como el único responsable de las perspectivas atravesadas y de todos los desaciertos.
El autor
Lanús Oeste, 18 de octubre de 2008
1 comentario:
exelente rabajo compa, el negro tiene mucho material publicado en la web, aporrea y rebelión fundamentalmente, se puede clasificar por temas, cuentos, coyuntura, mariategui, socialismo del S.XXI, inteligencia social, comunicación, anti-imperialismo, y otros. Tal vez se pueden recuperar y clasificar en su blog. nos vemos
roxana odreman
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